Como disfrutar de elrow sin ser amante al techno.

Barbate.
14 de agosto.

KLUID MAGAZINE: ¿Quién me iba a decir que iba a pasármelo como un niño en un festival de elrow con 15.000 personas, sin poder aguantar más de 2 horas de techno?

Pues sí, las aguanté y tras más de 8 horas de cardio, puedo decir que disfruté como un chiquillo y que debes ir a conocer Elrow 100%.

Mi primera imagen del festival fue ver una puta pasada de escenario al fondo, psicodélico y capaz de dejarte embobado con solo mirarlo.

De vez en cuando aparecían ranas gigantes por delante de ti, un ciempiés enorme o 10 personas que medían 3 metros y bailaban sobre tu cabeza. Que teniendo que sobrevivir a ese maratón de techno te venía de puta madre para mantener las ganas de bailar.

Chorros de confeti y serpentina daban aún más color.

Bony Stuche y Aivan Cabrera se marcaron el pistoletazo de salida a Elrow de Barbate “psychROWdelic trip”, seguidos por Gonçalo y Raul Pacheco.

Tras 3 horas de pura música llegó el turno de Marc Maya, un fijo en elrow para hacernos bailar durante una hora y media junto a Eddy M.

Pasaban las horas y la música y el buen ambiente crecía, todo el mundo era amigo de todos, aunque no te hubiesen visto en la vida.
Después llegó Dennis Ferrer. Directo de NY a Barbate , es sin duda uno de los productores/compositores más importantes dentro de la música dance y allí lo teníamos, haciéndonos bailar como niños.

Y al acabar la sesión de Dennis, solo se escuchaba “ WADE WADE” que fue capaz de revolucionar a a las 15.000 Personas que estaban presentes. Entre sesión y sesión tuvimos la oportunidad de poder estar junto a todos estos djs desde la cabina, mis compañeros, si amantes del techno, estaban como niños.

Llega el turno de De la Swing, de la familia Elrow desde 2010 y Tony Varga, que son los titulares indiscutibles, llevaron el buen rollo hasta la playa de Barbate.

Andres Campo nos dejó dejó flotar con el techno groovy, enérgico que lanza durante sus sets, convirtiéndolos en un viaje lleno de momentazos, recuerdo no parar de bailar.

Para cerrar el festival, Paco Osuna, que como de costumbre, tras sus 20 años de carrera y siendo uno de los artistas con más renombre de la industria, nos hizo bailar con bomba tras bomba sin parar de lanzar una detrás de otra.

Después de vivir todo esto, puedo decir que es una experiencia en la que el espectáculo, la música, el color y la diversión, son los elementos esenciales que componen el ADN de elrow, que se unen para crear esa experiencia única y envolvente que tienen como sello.

Y sí, puedo decir que he estado en Elrow más grande del año y ha sido uno de los fiestones de mi vida.